miércoles, enero 02, 2008

Islas en el espacio.

La exploración espacial es un tema más que trillado en la Ciencia Ficción y uno de los pilares de su desarrollo. El problema más importante que se plantea está ligado a las inmensas distancias que habría que recorrer para encontrarse con una posible civilización extraterrestre. La duración de los viajes interestelares estarían más allá del alcance de una vida humana. Muchos autores han preferido eludir el límite de la velocidad de la luz, bien inventándose espacios alternativos por los que los vehículos espaciales viajarían y emergerían en distintos puntos del espacio-tiempo real, bien imaginando tecnologías que permitirían plegar y atravesar el espacio-tiempo por trayectorias más económicas que las seguidas por la luz.

Aún así, hay autores que apostaron por alternativas más realistas. Si acelerara un vehículo a velocidades cercanas a la de la luz, sin entrar en las imposibilidades técnicas del asunto, se podría reducir el tiempo propio del astronauta a periodos razonables para viajes entre estrellas cercanas. Sin embargo, si la velocidad del cohete es comparable a la de la luz, el intervalo de tiempo que experimentaría cualquiera de nosotros aquí, esperando noticias en la Tierra, sería mayor. Para dar una idea, si el cohete se moviera a la mitad de la velocidad de la luz respecto a nosotros, lo que para el astronauta sería un año de viaje para nosotros serían casi dos meses más. Pero si se moviera a un 90% de la velocidad de la luz, un año para el astronauta supondría unos veintiocho meses para nosotros. Si este efecto se lleva a largos periodos de tiempo, e incluso se complementa con técnicas de hibernación, la espera en la Tierra podría hacerse eterna. Nótese que al tiempo que tarde el vehículo en llegar a su destino habría que añadirle el tiempo que tardara la señal en llegarnos desde allí.

La alternativa a este método es exactamente la contraria: un vehículo grande y un viaje largo. En vista de la imposibilidad de condensar la duración de un viaje interestelar a intervalos comparables a una vida humana, se lanzarían pequeños mundos artificiales poblados con colonos que se autoabastecerían hasta su llegada, pasadas varias generaciones. En este sentido, el físico irlandés, John Desmond Bernal, propuso en 1929 una esfera hueca de dieciséis kilómetros de diámetro que albergaría unos veinticinco mil colonos. El interior de la esfera estaría sellado y aislado de la radiación cósmica. Un movimiento de rotación adecuado generaría una gravedad aparente en la franja ecuatorial, donde se concentraría la población. Supondría un experimento de sistema biológico cerrado a escala inimaginable, que nos deja con la incógnita de si pudiera ser autosuficiente durante el tiempo necesario o no.

Posteriormente, Gerard K. O’Neill, mejoró este diseño e introdujo algunas ideas. De disponer de los recursos necesarios, ya no hablaríamos sólo de pequeños mundos móviles de colonos, sino de una hipotética solución a los problemas de superpoblación.

Se denominó como Isla Uno a una esfera de Bernal en la que podrían vivir diez mil personas. Un conjunto de espejos astutamente colocados reflejaría la luz solar al interior. A quien le interese podrá ver más detalles en este link y en éste, en lo que creo que es una versión traducida del libro de O’Neill, The High Frontier.

Al primer diseño siguió Isla Dos, en forma de píldora y con capacidad para albergar a unas cien mil personas.

Isla Tres es un proyecto más ambicioso. Consiste en un complejo formado por dos cilindros de seis kilómetros de diámetro y treinta de largo girando en sentidos opuestos. La superficie de los cilindros estará dividida en seis áreas iguales dispuestas a lo largo. Tres de ellas harían las veces de ventanas y se alternarían con las otras tres, que constituirían el terreno habitable. La luz solar penetraría a través de las ventanas regulada por un sistema de espejos que simularía los días y las noches. Los espejos se alinearían con el Sol independientemente del movimiento de rotación del cilindro. No obstante, la luz proporcionada por este sistema estará polarizada, lo que podría traer consecuencias a algunos animales que basan sus sistemas de orientación en ella, como las hormigas o las abejas.

En los enlaces que he ido proporcionando se pueden leer muchos más detalles sobre el funcionamiento de estas hipotéticas islas, que yo he considerado conveniente omitir en esta breve reseña.

7 comentarios:

Pablo dijo...

Francamente interesante. (en otras palabras, vaya movida)

sarina dijo...

seguire haciendo lo d fotofotofoto xo cn la antigua camara, q paso mucho d estropear otra camara! jeje, la vieja aun funciona, ta la pantalla rota xo funciona, jiji, pa los sabados q salga d sobra



ya se q no puse nada dl texto! ;))

soyuncaballo dijo...

"Espacio en una isla (tropical)" ^^

Anónimo dijo...

Tas locooooooooooooooooooo xDD

Una pregunta: ¿y si te haces pipí en el espacio profundo, qué pasa?

¿Y si derramas un batido, por ejemplo, de mora?

(Ya, ya sé, la pastilla)

Gu dijo...

(La anterior era yooooo)

Leralion dijo...

Si te haces pipi tus compis se reirán de ti. Pero si lo quieres pasar mal de verdad vomita durante un paseo espacial, ya no importa el color.

gu dijo...

Woooooooo, buena idea, lo tengo que probaaaaaaaaaaar...