lunes, mayo 14, 2007

Crió pues Dios los grandes peces (Génesis 1, 21)

Dado que este leviatán desciende hasta nosotros luchando por mantenerse a flote desde los manantiales de la eternidad, podría inquirirse pertinentemente si, en el largo curso de sus generaciones, no ha degenerado desde la mole original de sus progenitores.
Pero al investigar encontramos que no solamente las ballenas de los días actuales son superiores en magnitud a aquellas reliquias fósiles que se encontraron en el sistema terciario (abarcando un período geológico definido anterior al hombre), sino que aquellas ballenas encontradas en ese sistema terciario, las pertenecientes a sus últimas formaciones, excedían en tamaño a las más primitivas.
[...]
Pero, ¿podría ser que, mientras las ballenas de la hora presenta aventajan en magnitud a las de períodos geológicos previos, podría ser que desde los tiempos de Adán hubiesen degenerado?
Con seguridad deberemos concluir que sí, si vamos a dar crédito a las noticias de caballeros como Plinio y los naturalistas antiguos en general. Pues Plinio nos cuenta acerca de ballenas que abarcaban acres enteros de mole viviente, y Aldrovandus, de otras que medían cerca de ochocientos pies de longitud. ¡Avenidas de cabuyería y túneles del támesis de ballenas! Incluso en los días de Banks y Solander, naturalistas de Cook, encontramos un miembro danés de la Academia de Ciencias que realizó anotaciones sobre ciertas ballenas islandesas (raydan-siskur o panzas arrugadas) de ciento veinte yardas, es decir, trescientos sesenta pies. Y Lacépède, el naturalista francés, en su detallada historia de las ballenas, muy al comienzo de esta obra, enla página 3, anota que la ballena franca mide cien metros, unos trescientos veintiocho pies. Y esta obra fue publicada tan recientemente como en el año del Señor de 1825.
Pero ¿es que algún ballenero creerá estas historias? No. La ballena de hoy en día es tan grande como sus ancestros en tiempos de Plinio. Y si alguna vez voy hasta donde está Plinio, yo, que soy más ballenero que él, tendré el valor de decírselo. Porque no puedo entender cómo, si las momias egipcias que fueron enterradas miles de años antes incluso de que Plinio naciera no medían tanto en sus ataúdes como los modernos hombres de Kentucky en sus calcetines, y el ganado y otros animales esculpidos en las antiguas tablas de Egipto y Nínive, conforme a las proporciones relativas con las que están dibujados, prueban que el ganado de Smithfield, bien criado y alimentado en el establo, no e ssólo igual, sino que excede mucho en magnitud a las vacas más gordas del faraón; en vista de todo eso, no he de admitir que de todos los animales solamente la ballena haya degenerado.

Moby Dick. Herman Melville. (1851)

1 comentario:

sr. nadie dijo...

Pues yo antes molaba, y ahora no :(